Fact Check: Argentina

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El caso de incumplimiento de pago de Argentina ofrece claridad sobre la deuda soberana

Washington Post

31 de julio de 2014
Por Editorial Board

NO HAY verdaderos tipos buenos en la historia del incumplimiento de pago de la deuda de Argentina, lo cual pone al errático gobierno populista de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner contra los fondos de cobertura de Wall Street, que muestran sus puños. Los fondos apuestan a que pueden persuadir a los tribunales estadounidenses para forzar a la Sra. Kirchner a honrar un pequeño porcentaje de los bonos argentinos que fueron dejados fuera de las dos reestructuraciones previas del país por $100 mil millones de deuda (en la que entró en incumplimiento de pago en 2001). La Sra. Kirchner apuesta a que los tribunales estadounidenses, cuya jurisdicción fue aceptada por Argentina al emitir la deuda, la habilitarían a repudiar a los propietarios de los bonos por “renuentes”.

Especuladores o no, los fondos de cobertura por lo menos tienen a la ley de su lado, como se determinó de forma detallada en el caso que llevó años y que llegó hasta la Corte Suprema, lo cual permitió que el dictamen del Juez de Distrito, Thomas P. Griesa, en favor de los fondos de cobertura se mantenga en pie. No obstante, la Sra. Kirchner continua su masiva campaña de propaganda en contra de los fondos de cobertura “buitres” y se rehúsa a pagar, una posición que, bajo los términos del dictamen del Juez Griesa, hace que sea imposible que ella pueda pagar el interés sobre los bonos reestructurados. De allí que entre en incumplimiento de pago.

Afortunadamente para el mundo, Argentina ha estado fuera del mercado por tanto tiempo que su último embrollo tiene poca trascendencia, más allá de sus fronteras. Los argentinos en sí, por supuesto, no tendrán tanta suerte. A menos y hasta que la Sra. Kirchner acepte su derrota legal y se congracie con los acreedores, es muy probable que sus compatriotas continúen enfrentando más inflación y desempleo. Todavía hay tiempo para lograr un acuerdo salvador de imagen con los fondos de cobertura durante los próximos días; los bancos privados de Argentina han ofrecido poner efectivo suficiente para que esto suceda.

Tanto es de interés principalmente para Argentina y sus acreedores. La pregunta más amplia es qué precedente podría establecer este caso para otros soberanos endeudados y para aquellos que les prestan dinero. Los críticos de los fondos de cobertura, incluyendo personalidades célebres como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y, en su momento, la administración de Obama, argumentaron que una resolución a favor de los fondos fomentaría potenciales renuentes, obstruyendo de esta manera las reestructuraciones de deuda que son una característica lamentable aunque necesaria de las finanzas internacionales. Otros advierten que una postura a favor del prestamista de parte de los tribunales estadounidenses le costaría negocios a Wall Street, ya que los gobiernos comercializarían sus bonos en jurisdicciones de Europa, que son más amigables con los prestatarios.

No estamos tan seguros sobre todo esto. Un creciente porcentaje de deuda soberana ya incluye cláusulas de acción colectiva, que esencialmente permiten que una mayoría de titulares de bonos revoquen a los renuentes. Sí, pasarán años antes de que tales innovaciones se conviertan en la norma. Sin embrago, por el momento, la interpretación estricta de las responsabilidades del prestatario que los tribunales estadounidenses avalaron en el caso de Argentina, probablemente, no será una carga para los deudores soberanos, pocos de los cuales enfrentan algo similar a la difícil situación en la que se metió Argentina debido a su mal manejo. El resultado puede, en realidad, fomentar que los prestamistas suministren fondos y que los deudores los usen con prudencia; lo cual, en primer lugar, haría que las reestructuraciones de deuda fueran menos necesarias. Los mercados prosperan en un entorno de transparencia y claridad. Y la batalla entre Argentina y los fondos de cobertura, ciertamente, ha permitido poner en claro la ley de Estados Unidos, a saber: Si pides prestado dinero, tarde o temprano, tienes que devolverlo.